A menudo cuando me han preguntado un deseo que pediría siempre he dicho el mismo: crear una maquina teletransportadora, o tener una, o que exista…para poder llegar a esos sitios que tanto ansío descubrir o poder estar cerca de personas sin tener que tragarme horas o días de viaje. Da igual que el viaje de teletransportación o al estilo chimenea de harry potter costara su dinerito, ahorraría encantada. O que para ello tuviera que perder X puntos de energía corporal…
Sin embargo ahora es posible que mi respuesta fuera: volar. Quiero volar como ella. Quiero volar, notar ese cosquilleo en el estomago como cuando subo o bajo de una montaña rusa. Ver el mundo desde arriba, poder estar a la altura que quiera, poder sentirme libre, ligera, pequeñita. Con una máquina que me teletransportara no disfrutaría del camino que me proporcionaría ser ella. Siendo ella podría viajar más rápido que siendo humana pero no tanto como para perderme las maravillas y obstáculos del mundo.
Ella es…la lechuza. Una de mis aves preferidas a las que sin duda quería dedicarle su espacio aquí.
La lechuza común es un ave rapaz que pertenece a la familia de los Titónidos. Hay menos variedad de lechuzas que del resto de aves rapaces. Tiene de longevidad unos 2 años. Suele habitar en edificaciones, campanarios, graneros, praderas…Es un animalito sedentario (no realiza migraciones) y nocturno. Es una especie solitaria que vive en pareja en la edad adulta. La cara de la lechuza es redondeada ya que no tiene orejas y tiene la característica forma de corazón. Esta preciosidad no tiene enemigos, ello puede ser un motivo (broma).
Una característica que tiene en común con los búhos, que le hacen distintos de otras aves y les otorga una majestuosidad inherente (aparte de su fuerza) es la típica postura vertical que adoptan las rapaces nocturnas cuando se encuentra en tierra. Las aves de presa nocturna son carnívoras, y cazadoras de animales nocivos para el hombre (ratas y ratones e insectos). Por el contrario nunca atacan a animales que nos son beneficiosos, como por ejemplo para la agricultura.
Todas estas ventajas han ayudado a que el hombre domestique estas aves para cazar. El carácter discreto y tímido de los búhos y las lechuzas se moldea cuando el hombre las entrena, aceptando su compañía y dándoles de comer en mano, y convirtiéndose en entrañables amigos.
En resumen…¡¡¡¡¡QUIERO UNA LECHUZA!!!!! Aquí os dejo un vídeo que me ha parecido monísimo ^^

¡¡¡¡¡Que monada!!!!!!
ResponderEliminarSi no fuera porque soy contrario a tener animales domésticos y mucho menos aún domesticar este tipo de animales tan maravillosos, pero que en mi opinión deberían vivir en la naturaleza, yo me pediría uno para mi cumpleaños. Adoro las rapaces y aunque prefiero las diurnas, la silenciosa lechuza no me deja indiferente.