domingo, 28 de agosto de 2011

Mi propia tumba



¿Se puede morir por amor?

“Investigadores de la Universidad de Glasgow, Escocia, aseguran que el corazón destrozado por la pérdida de la persona amada puede conducir a la muerte, según informa BBC Mundo.
El estudio se basó en la evolución de unos cuatro mil matrimonios de entre 45 y 64 años de edad entre la década del '70 y 2004.
"Hemos comprobado que el duelo tiene un impacto en los riesgos de mortalidad de los viudos, que se suman a los factores individuales", comentó la jefa del equipo, la doctora Carole Heart.

Johnny Cash y June Carter Cash

BBC Mundo recuerda que entre los casos más famosos, se encuentra el del matrimonio que constituyeron los cantantes y compositores de música country y rock, Johnny Cash y June Carter Cash.
En mayo de 2003, June falleció a los 73 años luego de ser sometida a una intervención quirúrgica. Sólo cuatro meses después, Johnny, de 71 años no pudo sobrevivir a las complicaciones que se presentaron en su diabetes.
Los primeros meses, críticos

El estudio, que publica la revista especializada Journal of Epidemiology and Community Health , revela que los primeros seis meses tras de la desaparición del cónyuge son especialmente críticos. 

La cuestión radica en cómo se lleva el duelo más que el dolor de la pérdida
En ese período se puede producir la muerte del viudo o viuda por diferentes causas, mientras que en los cinco años subsiguientes existe un alto índice de posibilidad de desarrollar desórdenes cardíacos.
Según Cathy Ross, de la Fundación de Cardiología Británica, una de las razones por las cuales se da este fenómeno es que la gente que pierde a sus parejas a menudo adquiere malos hábitos.
"Algunos comienzan a fumar más, otra gente bebe más y por lo general tienden a alimentarse mal", dijo la experta para quien la cuestión radica en cómo se lleva el duelo más que el dolor de la pérdida”

Antes de leer esto recomiendo que si eres muy sensible o no estás preparado no lo hagas.

Nunca había pensado tanto en la muerte, y ahora que lo pienso no me da miedo. No da miedo porque cuando te pasas un tiempo cavando tu propia tumba es señal de que esperas morir. O porque sientes que ya estás muriendo lentamente. Hasta que de repente abres los ojos y ahí estás, enterrado, bien bajo tierra, asfixiándote dentro de un ataúd. Arañando la madera, destrozándote las uñas, quedándote sin voz. Nadie puede oírte, ni siquiera tu asesino, tu enemigo, es decir tú mismo. Por cosas de la vida no eres un inmortal, eres humano, y gracias a dios. Eres humano y tus pesadillas se convierten en realidad. Eres humano y es una ventaja, porque estando dentro del ataúd solamente hay dos opciones: la primera es que alguien te oiga, te rescate, poder meter en la tumba a un muerto de verdad o la segunda…. Morir.

1 comentario:

  1. Es cierto todo eso, yo lo ví con mi bisabuelo, que murió con 92 años pocos meses después de la muerte de mi bisabuela...y me parece natural, no pudo soportar estar sin la persona con la que había pasado toda su vida...llevaban juntos desde los 20 años, y claro, después de 72 años...

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